Este blog foi montado com o intuito de retratar experiências de professores de SwáSthya Yôga que dedicam suas vidas a praticar, ensinar e difundir esta fantástica filosofia de vida.



Mostrando postagens com marcador Anahí Flores. Mostrar todas as postagens
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segunda-feira, 8 de novembro de 2010

El ritmo respiratorio al caminar



La senda comienza y por suerte los primeros pasos son sobre sendero plano. Pero el camino no demora en ser cada vez más oblicuo e ir hacia arriba, buscando la verticalidad. Y parecería que la respiración se acelera en relación directa con la ascensión. Junto con la respiración, el corazón va a un ritmo cada vez más rápido, al punto que los latidos retumban en el oído. El combo completo es que con los cambios respiratorios y cardíacos, sobreviene el cansancio general y, en casos extremos, el replanteo: "¿qué hago caminando por las montañas si podría estar acostado panza arriba en la playa?"
La respiración y el rendimiento físico van de la mano. Así como la respiración caótica agota al organismo, el cuerpo cansado descontrola más aún el ritmo respiratorio. De la misma forma, al respirar con un ritmo consciente, el cuerpo recarga sus baterías y, en el caso del trekking, hace que la caminata sea más placentera.
El Yôga Antiguo recomienda la respiración más obvia: la nasal (tanto para inspirar como para exhalar). Que sea siempre silenciosa (no hacer fuerza ni para captar el aire, ni para dejarlo ir). Un ritmo que funciona muy bien con el caminar es 1-0-1-0. Inspirar en un tiempo (sugerencia: cuatro segundos contados mentalmente, o bien cuatro pasos) y exhalar en la misma medida de tiempo. No hay retención con pulmones llenos o vacíos (eso significan los dos ceros). La medida de tiempo puede ser mayor o menor dependiendo del confort de cada uno, la capacidad pulmonar y el momento de la caminata, siempre que sean idénticas las duraciones de la inspiración y de la exhalación. Tal vez al inicio esto no resulte tan simple como parece, pero si se persevera, llegará un punto en que la caminata y la respiración quedarán sincronizadas y, en ese momento, se vivirá el placer de caminar sin cansarse, o (al menos) cansándose abismalmente menos.
Precepto moderador: no por esforzarse en lograr la respiración ideal hay que dejar de lado cosas importantes como apreciar el paisaje. Tampoco forzarse a respirar de una forma para la que aún no se está listo. Si se vuelve necesario que el ritmo se quiebre de vez en cuando, no hay ningún problema. La próxima vez será mejor. Además, la idea es ritmar la respiración sólo al inicio de la caminata, hasta que se vuelva automático y continúe sin exigir nuestra atención constante.


terça-feira, 5 de outubro de 2010

Calidad de vida en la montaña






Articulaciones flexibles para una mejor convivencia con la mochila

Aprenderemos una pequeña práctica de ásanas (técnicas corporales del Yôga Antiguo) y la indicación principal será la regla que vimos en Como los gatos: realizar la posición y permanecer en ella el máximo de tiempo posible, sólo una vez (sin repetir). Al principio, recomendamos realizar cada posición durante unos 30 segundos. Con la práctica, la permanencia podrá extenderse hasta varios minutos. Es importante respirar siempre por la nariz (tanto la inspiración como la exhalación) y estar atento a lo que se está haciendo, no permitiendo que la mente divague por cualquier otro lado.
Entonces, hagamos una pausa en el trekking, dejemos la mochila descansando al lado del camino y orientemos la conciencia hacia la espalda.
Flexión lateral: separar los pies aproximadamente cinco palmos uno del otro y mantenerlos paralelos, elevar ambos brazos con una profunda inspiración, entrelazar las manos y luego flexionarse hacia la derecha exhalando, extendiendo el lateral izquierdo. Compensar de idéntica manera hacia el otro lado.
Nota aclaratoria: palmo es la medida entre el extremo del pulgar y el extremo del meñique con la mano extendida. Es una medida aproximada que varía dependiendo de la mano que la mide.
Torsión de columna: Inspirar elevando ambos brazos, exhalar llevando la mano derecha hacia el suelo, lo más próxima posible al pie izquierdo (si no se alcanza el pie, de alguna forma se alcanzará la pierna) y extender el otro brazo hacia arriba. Girar también la cabeza, dirigiendo la mirada hacia la mano que está arriba. Sentir cómo la columna gana flexibilidad. Y luego hacer todo lo mismo hacia el otro lado para compensar.
Flexión hacia atrás: con los pies en la misma posición que en las técnicas corporales anteriores, apoyar ambas manos sobre la parte posterior de las piernas y, exhalando, deslizarlas hacia abajo tanto como sea posible, relajando el cuello y arqueando la columna. Importante: mantener las rodillas extendidas. Permanecer mientras los pulmones estén sin aire. Necesitando inspirar, retornar.


federaciondeyoga.org.ar 



(texto de Anahí Flores, foto de Miguel Sampedro)


segunda-feira, 9 de agosto de 2010

LA LECTORA Y SUS CUERPOS



Busca fuera de los libros, dentro de ti.
(1944), escritor brasileño.

Ocurrió durante un momento de lectura. Se dio cuenta de que tenía varios cuerpos, todos conviviendo casi en el mismo espacio. Uno, el más obvio, el único palpable, era el físico denso. Por lo general, ese cuerpo adoptaba una posición parecida (sentada, con los brazos elevados y las manos sujetando un libro, las piernas hacia abajo, la cabeza levemente inclinada). Era el cuerpo que vería cualquiera que al pasar reparara en su presencia. Pero su persona no concluía allí. En un plano más sutil, otro cuerpo que también era ella, conformado por sus emociones, leía. Su cuerpo emocional se movía hacia todos lados impulsado por las palabras. Si un transeúnte hubiera podido ver ambos cuerpos a la vez, los hubiera encontrado superpuestos: mientras el físico permanecía inmóvil, el emocional bailaba al compás del texto asomándose desde el físico como un títere. Pero había más. En un plano aún más sutil, otro cuerpo se manifestaba: el mental, cuya materia prima son los pensamientos. El texto también hacía que sus pensamientos se movieran. Leía la palabra "noche" y miles de noches vividas acudían a acompañar la lectura. Los recuerdos orbitaban alrededor de la lectora. 
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quinta-feira, 15 de julho de 2010

Calidad de vida en la montaña: aprovechar la inclinación



No es novedad que durante un trekking (así como siempre que estamos de pie) la sangre se concentra en las piernas. Hacia donde la sangre va, hay más energía, y eso es ideal para la caminata.
Sin embargo, durante la noche es aconsejable darles un descanso y enviar la sangre hacia otras regiones del cuerpo con la finalidad de descongestionar las piernas.
La fuerza de gravedad tiene influencia directa sobre la circulación sanguínea: la sangre siempre se concentrará en el área del cuerpo que esté más próxima del suelo. Sabiendo esto, y ya que las montañas ofrecen relieves variados, podemos armar la carpa en una zona donde el suelo esté ligeramente inclinado. Luego, orientar la bolsa de dormir con la cabeza hacia la zona más baja y los pies en la parte más alta. Durante la noche, las piernas se aliviarán notablemente.
Importante: no ser exagerado, que la inclinación sea sutil, sobre todo si no se está acostumbrado a realizar posiciones invertidas (hablaremos de posiciones invertidas en otra oportunidad).
Contraindicación: abstenerse de este ejercicio (así como de cualquier posición invertida) en caso de tener presión alta o problemas cardíacos.
Buenos modales: si se comparte la carpa con más gente, consultar si todos están de acuerdo antes de armar la carpa inclinada.


sexta-feira, 11 de junho de 2010

Durante una pausa



Sucede, en algún momento, que la mochila se amalgama a nuestra espalda. Todos los que tienen el hábito de caminar por la montaña sintieron ese amor-odio por su propia mochila. Cuando la relación está en su apogeo y preferimos mantenerla puesta todo el tiempo, podemos usar las pausas (destinadas a tomar agua, sacar una foto, recuperar el aliento) para dar un descanso a las piernas aprovechando el peso que llevamos en la espalda.

En el Yôga Antiguo trabajamos con la musculatura en frío (o sea: sin repetición y consecuente calentamiento de la musculatura). Por eso, el siguiente ejercicio, que pertenece a la familia de los ásanas (así se llaman las técnicas corporales) debe realizarse sólo una vez y permanecer en él el máximo de tiempo que el confort permita.

Sentarse, extender la columna tanto como sea posible y luego dejarla caer hacia delante sin hacer fuerza por bajar (lo mejor es que el cuerpo se adapte de a poco a la posición). La fuerza de gravedad ayudará a aproximar el pecho a las rodillas y las piernas se mantendrán siempre extendidas. Con cada exhalación, relajar el cuerpo aún más y sentir que la musculatura de las piernas se elonga y en consecuencia descansa, por algunos minutos, del esfuerzo de la caminata.

Regla de seguridad: esforzarse sin forzar nos recomienda una de las reglas generales de ejecución de esta filosofía milenaria. Si la posición no resulta confortable, es mejor no permanecer por mucho tiempo. Una sugerencia es hacer exactamente lo mismo pero retirando antes la mochila.

Foto: Miguel Sampedro



quinta-feira, 13 de maio de 2010

COMO SE ORIGINA E FUNCIONA UM PARADIGMA





Uma vez, um grupo de cientistas escolheu alguns macacos em cativeiro para uma experiência. Em cima da jaula colocaram um cacho de bananas, de forma a que se os macacos trepassem pelas barras, chegariam facilmente ao local onde estavam as bananas. Para os macacos parecia simples ceder à tentação. Contudo, cada vez que um deles tocava uma banana, os que estavam no solo apanhavam um choque eléctrico. Perante essa reacção tão desagradável, os próprios macacos começaram a controlar-se entre si, impedindo que qualquer guloso trepasse para roubar as bananas. Se algum se aventurava, os demais traziam-no à força novamente para o chão. Passado um certo tempo, os cientistas retiraram um dos macacos e incluíram no grupo um novo macaco que desconhecia esse comportamento “anti-bananas”. Quando tentou trepar para as frutas, foi repreendido de imediato pelo grupo e assim aprendeu as regras, mesmo desconhecendo a causa original. Mais tarde, todos os macacos que tinham estado os primeiros dias naquela jaula foram sendo retirados um a um, e um a um também foram ingressando novos integrantes. Chegou a um momento em que nenhum dos macacos enclausurados nessa gaiola conhecia a razão pela qual as bananas eram “mal vistas”; no entanto, todos se comportavam seguindo o exemplo dos antigos habitantes da jaula.
 
Esta história (*) contada de memória, já que a escutei alguma vez de alguém, tem aqui como único objectivo ilustrar a forma como são originados certos comportamentos que nós próprios, seres humanos, adquirimos tal qual estos símios e repetimos mecanicamente sem nos determos a analisar os porquês. E o que é mais grave, ensinamos a quem nos sucede como se fossem a única realidade. Mas, e se, com o tempo, ir buscar bananas já não provocasse descargas eléctricas ao resto do grupo? Ou se se descobrisse uma forma de evitar as descargas sem ter que se abster das bananas? Estas questões nunca serão resolvidas se repetirmos mecanicamente paradigmas adquiridos, sem repensar se são válidos ou não para a nossa existência. 
(*) A fonte, segundo Adrián Paenza, é De banaan wordt bespreekbaar, de Tom Pauka e Rein Zunderdorp, Nijgh en van Ditmar, 1988.

Tradução: Sonia Monteiro


quinta-feira, 15 de abril de 2010

Intercâmbio de paradigmas




Quando nos rodeamos de gente que pratica Yôga, estamos com pessoas que querem se autoconhecer e tomar consciência dos paradigmas que as influenciam, alterando esses moldes se assim o desejarem. São gente que, ao optar por esta filosofia de vida, estão a concordar implicitamente que querem ser pessoas melhores, mais civilizadas, pulidas e lúcidas.

Sabemos que cada ser humano está cheio de paradigmas em relação a tudo que rodeia a sua vida. Os paradigmas são moldes mentais, formas de pensamento que influenciam directamente o modo de ver o mundo. Não é possível viver sem paradigmas, mas é possível descondicionar-se daqueles que não concordem com os objectivos da própria vida e também os que apenas existem por costume ou herança cultural, para gerar, na mudança, um condicionamento consciente, com paradigmas escolhidos, assumidos por opção.

A reprogramação de paradigmas é um exercício salutar que altera as estruturas mentais, tornando-as mais maleáveis e flexíveis. Ajuda, entre outras coisas, a ver o mundo para além da realidade quotidiana de cada um e a não se assumir como dono da verdade, uma vez que verdades existem muitas.

Tradução: Sonia Monteiro


Saludos,

Anahí Flores
http://lalectoraenlaciudad.blogspot.com/
http://anahiflores.org


terça-feira, 2 de março de 2010

Autoconhecimento através do outro



É fundamental escolhermos o ambiente, uma vez que seremos influenciados por ele, quer gostemos ou não. Será o nosso alimento para a vida, e seremos também nós próprios alimento desse ambiente. Existe uma reciprocidade inevitável.
Tantra, a filosofia matriarcal, sensorial e desrepressora que serve como base ao comportamento do Yôga antigo, define-se, entre outras formas, como o autoconhecimento através do outro, porque somos, literalmente, parte desse outro. As relações humanas constituem uma ferramenta fundamental para o autoconhecimento.
É interessante saber também que Yôga significa união. Em primeira instância, união do homem consigo mesmo e depois, com o universo que o rodeia.
Vemos que tanto o Tantra (antiga filosofia comportamental) como o Yôga (antiga filosofia prática) deixam muito clara a importância de escolher a companhia e as egrégoras com as quais vamos interagir.

Tradução: Sonia Monteiro
Foto: em Saquarema 2004


quinta-feira, 4 de fevereiro de 2010

A influência de quem nos rodeia




Somos influenciados pelo mundo ao nosso redor, por isso buscamos nos relacionar com aqueles que têm mais afinidade com a nossa forma de ver o mundo. Estas pessoas inevitavelmente estabelecerão elos conosco.

Assim, os relacionamentos de trabalho, de amizade, amorosos, familiares, irão se interligando uns aos outros. Um tecido enorme poderia ser desenhado e nele colocaríamos todas as pessoas que tem alguma ligação conosco e interferem na nossa vida modificando-la. Um grande emaranhado de idas e voltas. Parte do currículo de uma pessoa poderia consistir em enumerar as suas principais amizades, parceiros afetivos e ex-parceiros (junto com o tempo que permaneceu com cada companhia).

Isso me faz recordar o famoso refrão “Diz-me com quem andas...”*

Ampliando esta idéia, o currículo poderia se estender a livros lidos e relidos, filmes assistidos, lugares mais freqüentados... absolutamente tudo nos modifica e deixa a sua marca.
Existe um termo proveniente do grego, que define exatamente a idéia do grupo e as suas influências: egrégora. Egrégora designa a soma de duas ou mais pessoas unidas para um mesmo fim. Eu e você podemos formar neste instante parte da egrégora deste pequeno texto. Se houver mais leitores da web lendo esta mesma página neste momento, mesmo que em outros lugares do planeta, estariam incluídos na nossa pequena egrégora. Cada ser humano pertence a diversas egrégoras (de trabalho, de nacionalidade, de família, de religião ou da falta de religião etc.) que atuam simultaneamente na sua personalidade. É importante saber que egrégoras similares se repelem. Esse seria o caso de um ser humano que tem por exemplo duas famílias, ou duas preferências políticas, ou duas equipes de futebol. Inevitavelmente, uma egrégora puxaria por uma direção e a outra exatamente pela oposta, reclamando do pobre indivíduo que por falta de conhecimento se aventurou em grupos incompatíveis. As egrégoras opostas esquartejam e podem provocar diferentes níveis de transtornos naquele que se envolve com ambas.

A força de uma egrégora, que está constituída pela força de mais de uma pessoa, é maior do que a de um indivíduo. Por isso, é mais vantajoso fazer uma opção consciente do que deixar ao acaso.

* O ditado completo é: “Diz-me com quem andas e eu te direi quem és.”

Tradução: Rafaella Coelho


segunda-feira, 21 de dezembro de 2009




A IMPORTÂNCIA DE TER

A IMPORTÂNCIA DE TER
BIBLIOGRAFIA SOBRE O YÔGA ANTIGO

Em tudo há algo de bom, especialmente nos livros,
pois são o resultado da reflexão
Baltasar Gracián
A nossa tradição de Yôga é do período Pré-clássico. Por essa razão não contamos com bibliografia original, uma vez que no período Proto-histórico, justamente por ser proto-histórico, não havia escrita (ou pelo menos não temos registro hoje em dia da sua existência). As outras linhas, do Período Clássico até às modernas, disponibilizam uma lista de títulos para que os seus yôgins estudem. O SwáSthya Yôga é a codificação do Yôga Pré-clássico, pré-vêdico, pré-ariano. Estamos conscientes de que toda a nossa bibliografia depende de nós mesmos, estudiosos daquela tradição. Se queremos que os nossos alunos tenham material de leitura, devemos escrever, dar forma no papel ao nosso conhecimento recebido por transmissão oral, de Mestre a discípulo.
Dispor de mais livros da nossa escola vai nos ajudar a:

Ter material de estudo sério para os nossos alunos e instrutores, que aporte conhecimento exclusivo da nossa Escola. É o tipo de divulgação de dentro para dentro, o crescimento interno. Muitas vezes, os iniciantes acabam procurando em obras de outras linhas,*por carência de um número de livros da nossa própria linhagem. Recordemos que os mais novos “necessitam” de diversificação (de técnicas, de cursos, de leituras); é nosso dever oferecer-lhes essa diversidade de livros de boa qualidade, sem ter que recorrer a textos de outras procedências que poderiam gerar confusão.

Divulgar o SwáSthya Yôga nas livrarias. É o tipo de divulgação cultural. Quantos mais títulos próprios tivermos nas livrarias mais credibilidade possuiremos perante os futuros leitores.

Divulgar o nosso trabalho na imprensa escrita. Reveja fragmentos dos seus textos e utilize-os como colunas ou artigos em diários e revistas. Desta forma divulgará o SwáSthya Yôga em geral e, ao mesmo tempo, o seu livro, em particular, uma vez que sempre irá ser mencionada a fonte. Ter um livro publicado dá maior credibilidade ante a imprensa e os seus alunos.

Ensinar sem a presença física.
When you read these I that was visible am become invisible.
Now it is you, compact, visible, realizing my poems, seeking me,
fancying how happy you were if I could be with you and become your camarade…
Full of life now, Walt Whitman
É um prazer poder falar através de um livro sem conhecer pessoalmente o leitor que, talvez, modificará a sua vida só por ter entrado em contato com essa leitura. Existe a possibilidade de mudar o karma das pessoas à distância. Esta relação incorpórea é grandiosa, pois irá continuar inclusive depois da sua própria morte.

Ensinar para assimilar o conhecimento.
Digo-me a mim mesmo que não tenho direito de guardar tudo o que fui acumulando,
ao longo de tantos anos, em cerca de mil páginas de notas.
Mircea Eliade
Este item tem uma íntima relação com o yôgin e o escritor: transmitir o conhecimento adquirido, ajuda a assimilá-lo. Se não se exerce a docência (isto é, passar as suas experiências aos outros), a própria lei do karma tomará de volta esse conhecimento, por se tratar de uma atitude sumamente egoísta (da mesma forma comporta-se a natureza com os órgãos não utilizados, atrofiando-os). Em outras palavras, tudo o que, através da experiência, pensava ter aprendido e assumia como seu próprio património, cairá no esquecimento. Assim como um simples praticante não terá tanto know-how pelo motivo de não estar ensinando, um instrutor que não aproveite da oportunidade de ensinar à distância através de livros, estará perdendo uma importante ferramenta de auto-conhecimento.
Logicamente estes são só alguns dos inúmeros bons motivos para escrever. Esperamos que lhe sirvam de incentivo, para que comece já agora a registar as suas idéias!

Tradução: Sonia Monteiro!



quarta-feira, 2 de dezembro de 2009

SOBRE PALAVRAS E LEITURAS







Não há livros morais nem imorais.
Os livros estão bem ou mal escritos.
Simplesmente.
Oscar Wilde.

Das palavras saem odores e gostos.
Nunca sei a que recanto da memória me levará uma página.
À medida que as frases vão passando, cadeias de associações mentais são ativadas.
O frágil sistema indireto da interpretação.
Por mais que o escritor originalmente queira expor uma determinada idéia, a forma final da mensagem moldar-se-á apenas na cabeça do leitor.
Os textos ficam independentes da intenção do seu autor apenas são lidos. (Inclusive quando aquele que os lê é o próprio autor).
Um único livro possui tantas conclusões quantas pessoas o leiam.
O transmitido, aquilo que sobreviva à leitura, depende diretamente da relação entre a mensagem emitida e o passado do leitor. Pois é nos passados (que se transformam em recordações) onde surgirão as divergências de uma mesma mensagem.
Trata-se de uma forma mais de relação humana.
Se o autor vive em cada palavra, se o leitor vibra em cada leitura, a sintonia será estabelecida e a informação correrá do papel aos olhos sem barreiras, como um rio que já conhece o processo do degelo.


Tradução: Sonia Monteiro
Imagen: "Chica leyendo", de Renoir


quarta-feira, 25 de novembro de 2009

Sobre como dormir







Tal como não é aconselhado comer antes de praticar Yôga, tampouco é aconselhável fazê-lo antes de ir dormir. Tanto o acto de dormir como a prática de um relaxamento podem parecer mais passivos para um observador externo; até seria lógico pensar que são óptimos momentos para fazer a digestão. Nada mais errado. O corpo não está tão passivo como parece. Tal como um ásana é uma técnica corporal na qual se permanece sem movimento algum mas não é passiva, o relaxamento ou o simples e quotidiano acto de dormir são dois estados nos quais se produz uma intensa actividade interna, que apenas se compreende quando se a vive com consciência.

No início, tanto ao dormir quanto ao praticar yôganidrá (nome dado à técnica de descontracção), o corpo está recarregando as baterias que desgastou no desenvolvimento de outras actividades. Quanto mais o ocupamos, menos baterias poderá recarregar. Se vamos dormir com o estômago carregado de comida, com o corpo cheio de tensões musculares ou a cabeça saturada de pensamentos e emoções, o nosso piloto automático vai encarregar-se primeiro de tentar digerir todo esse excesso, e depois irá disponibilizar-se para revitalizar. É por isso que na maioria das vezes não se alcança com o sono: faz falta estar predisposto a descansar e deixar tudo o resto de lado. Algo como uma prévia limpeza.

Na prática para iniciantes, o corpo energético é purificado (através dos mantras) antes de o trabalhar (com os pránáyámas). Limpa-se o corpo físico (com kriyás) antes de o treinar (com ásanas). Seguindo o mesmo raciocínio, antes de dormir pode realizar-se uma limpeza geral. No corpo físico denso: evite a sobrecarga, comendo frugalmente, e descontraia parte por parte ao deitar-se; o corpo emocional: deixe de lado qualquer emoção que perturbe esse plano; no mental: não caia no erro de se dispersar pensando em tudo o que terá que realizar no dia seguinte. Assim preparado, poderá aproveitar melhor as horas de sono.
Facilite as tarefas do seu corpo. Deixe-o recuperar-se. Quando não se dorme bem, o estado de mau humor influencia-nos. É como se a casa onde temos de passar o dia inteiro estivesse totalmente desordenada e suja, e não pudéssemos encontrar os objectos que necessitamos nem um sítio livre para nos sentarmos. E o pior: durante esse dia, sentimo-nos incapazes de acomodar e limpar essa casa, da qual não há como sair.

Tradução: Sonia Monteiro
Foto: Anahí Flores


sexta-feira, 4 de setembro de 2009

Permaneça acordado e lúcido




Permaneça acordado e lúcido, ouvindo cada palavra que o instrutor disser, para poder filtrar e assimilar somente aquilo que quiser. Antes de mais, recorde que através da prática do Yôga buscamos alcançar um estado de mega lucidez mental. Como consequência, adormecer durante uma descontracção seria um mero incidente (de qualquer forma, se acontecer uma vez ou outra, não desespere).

O estado ideal para a descontracção é aquele em que o corpo está desconectado, mas a sua mente não. Assim poderá ouvir e decidir se quer ou não acompanhar as mentalizações indicadas pelo instrutor. Seria triste se as palavras do instrutor fossem um guia que se segue inconscientemente, sem saber sequer de que se trata.

Durante o yôganidrá, o praticante está num estado de maior receptividade. Para além de servir para assimilar os efeitos da prática dos outros conjuntos de técnicas, o yôganidrá é o momento apropriado para criar imagens mentais, arquétipos daquilo que quer realizar. A mente está aberta e o emocional está receptivo. Daí também a importância de estar lúcido, para poder mentalizar somente aquilo que quer que aconteça e não perder tempo em criar imagens negativas, divagar por recordações que não são construtivas, etc. Muitas vezes a mente tem a tendência a dispersar por pensamentos indesejados.

Seja dono daquilo que acontece no seu corpo e na sua mente, que por si só já tem pouco espaço. É necessário construir bem os pensamentos que constrói na sua consciência, pois eles vibram, movimentam-se e criam sulcos na memória. Cada pensamento altera a sua vida, partindo do pressuposto que altera o seu corpo, as suas emoções, a sua respiração. Modifica o instante presente e os que surgem daí. Interfere nos próximos pensamentos que virão; por exemplo, se estiver mergulhado numa cadeia de pensamentos trágicos, muito raramente aparecerá um pensamento alegre no meio deles. Os pensamentos aproximam-se quando têm sintonia entre si. Pensamentos agradáveis atraem pensamentos agradáveis. Aquele que tem pensamentos pessimistas, entende-se com aqueles que trabalham com a mesma matéria-prima. Mesmo que não tenham conversado, quando duas pessoas com formas de pensar semelhantes se encontram, a sintonia estabelece-se sem palavras. A frase “uma questão de pele” tem a ver com os sentidos. Os pensamentos emanam pelos poros e deixam um certo aroma no ar…


Anahí Flores


Tradução ao português: Daniela Sousa
Foto: Anahí Flores


quarta-feira, 1 de julho de 2009

Ese momento antes de dormir




Aeropuertos, taxis, hoteles, cambios de horarios, valijas que se extravían, demoran interminablemente, problemas con las reservas, gripe sospechosa en el pasajero de al lado y bebé que no para de llorar tres asientos adelante. Seguramente, lo usual para el ejecutivo de negocios que viaja frecuentemente o a diario. Pero en todo caso, hay una hora del día en la que finalmente llegamos a casa, o al hotel. Ya estamos en aquel lugar donde la intimidad es posible, el celular se apaga y nos quedamos con nosotros mismos. Sin embargo, no nos deshicimos, o tal vez no sabemos cómo hacerlo, de los avatares antes mencionados. A continuación, una ayudita.

Es en ese momento cuando la gran mayoría enciende el televisor para “despejarse” del día antes de irse a la cama. A pesar de que este simpático aparato tienta, tomarse unos minutos antes de dormir para hacer algunas técnicas de Yôga Antiguo suele ayudarnos a recargar nuestras energías de forma más eficaz que la conocida gimnasia del zapping.

El Yôga es una forma de vida que abarca diferentes aspectos: alimentación, respiración correcta y ética están igualmente incluidos en esta filosofía. Más allá de esto, aquí va una propuesta para realizar sin necesidad de tener conocimientos previos sobre la disciplina. Igualmente, el lector curioso por saber más encontrará, al final de esta nota, un par de links donde podrá enterarse con más detalles cómo funciona esta cultura.

Pero volvamos a nuestro momento personal al final del día. Podemos optar por irnos a dormir con toda la carga de la jornada sobre nuestras espaldas o dejarla a un lado, como si fuera una simple mochila, haciendo el siguiente ejercicio:

Reserve entre 5 y 10 minutos antes de dormir. El sueño nocturno tiene, entre otras, la importante función de mejorar el estado general del organismo. Lamentablemente es común que esas horas preciosas se inviertan sólo en acciones más básicas como relajar músculos, articulaciones, emociones y pensamientos. O en hacer la digestión, cuando se va a dormir justo después de comer (lo mejor es dejar pasar unas tres horas desde la última refección).

Si la descontracción corporal, emocional y mental la realizamos antes de dormir, estamos ahorrando tareas a las horas de sueño, que así podrán aprovecharse mejor para otros fines.
Por eso, acuéstese en su cama en una posición confortable y cierre los ojos. A partir de ahora, y por muchas horas, se encargará de descansar profundamente, para que al día siguiente pueda contar con un mayor caudal de energía.

Los primeros minutos manténgase despierto y lúcido. Pasado ese tiempo, se dejará llevar por el sueño hasta la mañana siguiente.

Oriente toda su atención en la respiración y la región abdominal. Cada vez que exhale, sienta el movimiento del abdomen que desciende y suelte todo su cuerpo. Lleve la conciencia hacia su brazo derecho y suéltelo. Esto ocurrirá gracias a una orden mental, sin necesidad de movimientos corporales. Permanezca siempre inmóvil. Concéntrese en la pierna derecha y repita el procedimiento de soltar y aflojar la musculatura. Pase la atención a la pierna izquierda, que también se soltará profundamente. Luego, es el momento del brazo izquierdo; cada centímetro ingresará en el estado de relax. Finalizando el círculo, concéntrese en la cabeza y relájela también. Abandone especialmente la musculatura facial, que suele cargar tensiones y gestos durante el día agitado.

En este instante estará a punto de dormirse. Su cuerpo relajado al máximo. Aproveche los últimos minutos del día para hacer un repaso de todo lo que realizó. Piense en el momento presente. Luego, en el instante en que se acomodó en la cama para hacer este ejercicio. Recuerde después lo último que hizo antes de acostarse. Y enlace ese recuerdo con su acción anterior. Recorra de esta forma su día completo, hasta toparse con el instante en que abrió los ojos por la mañana. Entonces, duérmase profundamente.

Al repasar mentalmente el día completo, deje a un lado el recuerdo de las tareas realizadas, con sus respectivos compromisos y emociones. De esa manera no ocuparán su mente mientras duerma. A su vez, estará entrenando la memoria y evaluando todo aquello que realizó en las últimas horas. Al día siguiente, se levantará con mayor disposición, más relajado, feliz y vital.

Una sola cosa más: antes de abrir los ojos, sonría.


Anahí Flores


quinta-feira, 11 de junho de 2009

Poema inspirado num dos graus de dhyána.



Cobrirás o teu corpo
com o maior silêncio
— aquele que se parece
com os mantos de inverno —.
Então obstruirás
— só por um momento —
aquelas sete portas
por onde o mundo entra.
Atravessa sem medo
as primeiras entradas
como se fosses mundo
penetrando em ti mesmo.
Deixa atrás os sons
melódicos ou rítmicos,
deixa atrás o sussurro
do ar em labirintos.
Ao chegar ao murmúrio
constante do sangue
cruzá-lo com cautela
como a um rio em degelo.
E quando alcançares
o almejado espaço
despirás os ruídos
pois não terão mais causa.
Já não se escutarão
os órgãos vivendo
nem as unhas que crescem
ou a mente pensando.
Serão outros sons
e os verás de perto:
um silêncio estrondoso
embaçado por grilos,
caracóis marinhos
rodeando os teus ouvidos,
a música do Sol
que se infiltra nos poros,
fazendo, germinando,
fabricando a vida.
Este poema obteve o terceiro lugar no I Concurso de poesia do São Pedro da Serra, Nova Friburgo, 2007.
Anahí Flores
Tradução do original em espanhol: Sonia Monteiro
Foto: Atlántico desde Portugal (Anahí Flores)


quinta-feira, 9 de abril de 2009

Coreografia em Paris



Um grupo de alunos e instrutores de Swásthya Yôga passeava nos Jardins de Luxemburgo num Domingo de sol. Vários de nós fomos acomodando-nos em círculo, e assim começou espontaneamente um sat sanga (vocalização de mantras extroversores, acompanhados com palmas). O Mestre DeRose observava de pé, e muitos parisienses espalhados pela relva aproximaram-se para assistir.

Estávamos perante um instante que não se pode deixar passar: uma plateia cheia e receptiva. Fui para o centro do círculo e comecei a improvisar uma coreografia. O sol, o ar, as vozes dos meus companheiros e a percussão davam-me força para dar o melhor de mim. E, justamente no clímax, quando o som, o bháva -sentimento- e o movimento estavam encaixando um no outro sincronizadamente, chegou um agente da polícia e mandou-nos parar com as palmas e as vozes, alegando que pertubavam a ordem. Nós paramos e observamo-los (em parte pela surpresa, em parte para comprender a mensagem em Francês). Mas o público parisiense que se viu privado do espectáculo não hesitou em protestar: UUUHHHHHHH!!!

O círculo de praticantes decidiu unanimente retomar a melodia do mantra, desta vez sem palmas nem vozes pertubadoras, somente sussurando. O polícia aceitou. E eu reiniciei a coreografia.

Um ar de cumplicidade entre nós e o público invadiu a tarde no Jardim.


Anahí Flores


sexta-feira, 27 de março de 2009

A reação perante uma crítica




Admoestando um homem sei, pela sua reação, o que pensar dele.
Vejo de que metal foi feita a sua alma:
se golpear no bronze com uma luva não haverá nenhum som,
mas se o golpear com um martelo, soará.
Napoleão Bonaparte

Tudo o que um instrutor de SwáSthya Yôga realiza na sua atividade diária, tem uma consequência educativa. Quer seja por dar o exemplo, através da convivência, quer por exercer a profissão docente diretamente. Escrever, portanto, é uma das muitas ferramentas utilizadas para este fim.

Aqueles que decidem ingressar no mundo da escrita, devem aprender antes a lidar com as críticas. Principalmente os veteranos que, por vezes, ao possuirem mais experiência, podem cair no erro de acreditar que sabem de tudo, ou quase tudo. Fazer auto-estudo neste aspecto (swádhyáya) é um ponto principal para não se angustiar perante a primeira crítica (e estas existirão, aos montes).

Um dia, o Mestre DeRose entregou os originais do hoje conhecido livro Yôga, mitos e verdades a um instrutor assistente, que criticou um parágrafo dizendo que este era incomprensível. DeRose releu e considerou a crítica inoportuna. Mas pensou: “Se este instrutor não compreendeu, outros, com as mesmas limitações, tampouco compreenderão.” Por isso decidiu alterar o parágrafo.

Em uma outra ocasião, enquanto o livro Tratado de Yôga estava sendo escrito, uma instrutora leu o primeiro capítulo, intitulado O que é o Yôga, e foi bem direta ao manifestar a sua opinião, desaprovando-o quase com desprezo. DeRose deteve-se e pensou: “Se ela disse isso é porque está passando por problemas pessoais, mas, pelo sim pelo não, vou reescrever o capítulo.” Resultado: hoje é um dos melhores capítulos do livro.

Seja inteligente e aprenda com as críticas, tanto aquelas que foram feitas com intensão construtiva, como as que são evidentemente maliciosas, com tendência destrutiva. Ambas poderão tornar-se positivas ou negativas dependendo de como as assimilar.

Nunca se chateie com quem lhe fizer uma crítica à sua obra. Independentemente de qual era a intenção de quem a emitiu, para você podem resultar em pérolas ou pedras. Se as interpreta como pérolas de conhecimento, aproveite-as para treinar tapas (auto-superação). Mas se cair no erro egoista de ver pedras no seu caminho, estas funcionarão como obstáculos e você perderá uma oportunidade de melhorar a si mesmo e ao seu livro.


Anahí Flores
Tradução ao português: Sonia Monteiro.
Foto: Fernanda Neis.


quarta-feira, 4 de fevereiro de 2009

Ser leitor



 
 
A leitura é muito mais do que uma simples relação dos olhos com os livros...
A leitura é um espaço, um lugar predileto, uma luz escolhida,
um ritual em que importa até a época do ano.

Luis García Montero

Há muitos livros para ler. Seleccionar um livro, por uma questão de disponibilidade de  tempo de vida, implica deixar de ler outros. Já que cada simples leitura desencadeia uma série de pensamentos e influências no leitor, é importante escolher bem as obras que se vão ler, e más ainda as que serão relidas.

Acostume-se a ler com papel e lapiseira sempre à mão, para registar os fragmentos que mais lhe interessem e as ideias que apareçam. As ideias que possam surgir durante uma leitura, que possam ser disparadas pelas palavras do livro em combinação com os pensamentos do leitor. Por isso desprendem-se da própria leitura no instante em que esta se realiza, e se não se registam no momento, podem se perder na memória até novo aviso.

Há leitores que utilizam esse método; outros vêm ao próprio livro como um caderno de anotações. Muitos exemplares acabam sendo assim livros escritos por várias mãos, com tintas de diferentes cores, em distantes épocas e lugares.

Ao ler, a produção de imagens visuais que se desenvolvem -algo assim como um filme mental que reproduz a leitura - estimula o trabalho cerebral. Este pode limitar-se a recriar o que está recebendo, ou pode disparar uma série de novas associações de pensamentos, transformando-se numa fonte de conhecimentos intelectuais. Por isso, ser leitor é característica de todo escritor.

Aprenda a apreciar a leitura, para logo a poder gerar esse sentimento nos outros.


Anahí Flores
Tradução ao português: Sonia Monteiro.



terça-feira, 13 de janeiro de 2009

Raízes antigas



Havia uma vez uma criança pequena, numa cidade importante junto ao mar. Para qualquer criança, a sua cidade natal é importante. Porém, esta era, independentemente de qualquer opinião pessoal, uma cidade mundialmente conhecida e isso tornava-a importante. Os habitantes daquela cidade estavam orgulhosos dela pois, além de tudo, era muito bonita. Tanto que, de comum acordo, chamavam-lhe Cidade Maravilhosa.

Tinha o mundo inteiro, lá fora, para descobrir, com ruas, montanhas, rios e praias e, sobretudo, muitas pessoas tropicais e amigáveis. Porém, quem sabe, por aquele mundo ser tão grande, a criança deteve-se, antes de sair a caminhar, e observou outro mundo muito mais próximo de si mesmo, um pequeno universo que, com o tempo, foi descobrindo que de pequeno não tinha nada. Um imenso mundo interior.

A criança observava esse mundo, permitindo que o exterior continuasse o seu percurso. Ela via os seus desejos a tomarem forma, na cápsula da sua mente e isso, de início, agradava-lhe. Com o tempo, já não foi suficiente e ele propôs-se a transpôr para a realidade todo aquele universo, construído no seu interior, sendo a realidade o mundo exterior conhecido por todos.

Após algumas décadas, chegámos nós. A criança, já adulta, era DeRose. E nós, ao ver esse universo, quisemos ser engrenagens que o ajudassem a funcionar ainda melhor. Engrenagens de carne e osso que constroem, levantam, projectam e, às vezes, tropeçam e provocam pequenos desastres.

Desde então, estamos aquí, integrando-nos, provocando-nos, estimulando-nos, trocando funções e papéis, vivendo para que o sonho, que nos inclui, tenha raízes cada vez mais firmes.
Anahí Flores


quinta-feira, 4 de dezembro de 2008

Saber incentivar



Fotógrafo: Leonardo Crescenti
Saber incentivar

Depois de visitar várias escolas do Brasil, baseando-me na minha própria prática e no que ia observando, em colegas e alunos, escrevi algumas páginas sobre as coreografias de SwáSthya. Estávamos em 1999 e tudo o que tinha escrito sobre essa técnica do Yôga era… três páginas! Posteriormente, num encontro com DeRose, na cidade de Porto Alegre, tomei coragem e entreguei-lhe uma cópia dessas três páginas. No dia seguinte, ele devolveu-mas com algumas anotações. Sugeriu-me que escrevesse em espanhol, a minha língua natal (aquelas três folhinhas pretendiam estar em português. Contudo, fiquei a saber, naquele momento, que estavam em portunhol). Sugeriu, também, que continuasse a escrever para publicar, proximamente, um livro.

Três anos depois, graças, em grande parte, a esse impulso inicial que eu chamaria kripá (toque que transmite força), foi editada a primeira versão de Coreografias, que de três folhas de papel tinha aumentado para 158 páginas.


Coisas que acontecem

Estávamos no escritório do DeRose, no prédio da Sede Central, a concluir a revisão da primeira versão em português, do livro Coreografias, quando comentei com ele que o título do livro em espanhol não me satisfazia e que, para a versão em português, tinha pensado num mais simples e directo. Em seguida, verbalizei-lhe o novo título. Sem pronunciar uma palavra, DeRose foi até ao seu PC, procurou um documento e mostrou-me um texto que tinha escrito nesses dias (um capítulo para um dos seus livros). No texto, recomendava ao leitor que lesse o meu livro. E o livro… aparecia com o nome que eu tinha anunciado, minutos atrás, como se fosse uma novidade.
Anahí Flores